La caída de Isabella no trajo paz, solo cambió el tipo de guerra. Durante tres días, la empresa respiró con esa tensión contenida de los lugares donde todos saben que una bomba explotó, pero nadie está seguro de cuántos fragmentos siguen incrustados en las paredes. Los rumores continuaban circulando, los medios seguían buscando nuevas filtraciones y el nombre de Valeria había dejado de ser una ausencia incómoda para convertirse en el centro de cada conversación importante dentro y fuera del Gru