Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia no se detuvo. Siguió cayendo sobre el automóvil con una persistencia casi cruel, como si el mundo exterior se negara a ofrecer tregua alguna mientras dentro, en ese espacio reducido y protegido apenas por vidrio y silencio, algo mucho más delicado comenzaba a romperse y a reconstruirse al mismo tiempo. Valeria permanecía aún aferrada a Mateo, su respiración desordena







