Capítulo XXI: La gala
La noche del evento llegó con esa clase de perfección artificial que solo existe en los lugares donde el dinero intenta disfrazar la podredumbre con cristales, luces cálidas y copas de champagne demasiado caras. La sede principal de la Fundación Villanueva brillaba desde el exterior como una declaración de poder: mármol impecable, columnas sobrias, una alfombra oscura tendida con precisión y una fila interminable de automóviles negros descargando apellidos importantes, inversionistas, periodista