Capítulo XIX: El vestido
La tarde cayó lentamente sobre la ciudad, tiñendo de un gris tenue los ventanales del hospital y envolviendo la habitación en esa luz incierta que no termina de ser día ni se atreve todavía a convertirse en noche. Valeria permanecía sentada junto a la ventana, con una manta ligera sobre las piernas y un expediente médico abierto sobre la mesa que no había leído realmente en ningún momento. Desde hacía varios minutos sostenía la misma página, pero su atención estaba lejos de ahí, suspendida en al