Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche no avanzaba, se estancaba. Isabella lo había aprendido la primera hora: en un espacio sin ventanas, sin teléfono, sin ninguna referencia exterior, el tiempo deja de ser una herramienta y se convierte en una presión. No dramática, no gritada, solo constante y sorda, como el peso de algo que no tiene forma pero que ocupa todo el espacio disponible.
Permanecía sentad







