Mundo ficciónIniciar sesiónEl teléfono de Arturo sonó en ese instante sobre la mesa lateral. Los tres voltearon automáticamente. Arturo observó la pantalla unos segundos antes de tensar ligeramente la mandíbula, ese movimiento mínimo que en él equivalía a lo que en cualquier otra persona habría sido un gesto de alarma visible.
– Es Salvatierra







