El expediente llegó en papel, que ya era una rareza, y Elena lo supo antes de abrirlo. Había algo en el grosor del sobre, en el sello de la fiscalía que olía a fotocopiadora y burocracia nueva, que le dijo que alguien había trabajado horas extra para que esto existiera. Lo abrió sobre la mesa de la pequeña cocina donde había dormido tres noches seguidas con el mismo sueño de agua oscura, y leyó el nombre en la primera línea:
*Fundación Semilla de Futuro, A.C.*
Fecha de registro: seis días atrás