El lujo del baño principal de damas del palacio presidencial contrastaba con la tormenta silenciosa que Delfina llevaba por dentro. Frente al enorme espejo de marco dorado, la modelo retocaba su labial rojo con una parsimonia perfecta, acomodando con elegancia los hilos de oro auténtico de sus finas prendas árabes que hacían resaltar su espectacular cabellera rubia.
De pronto, la pesada puerta de madera se abrió y, rompiendo toda regla de etiqueta, Damián Petrov entró al baño. Aseguró el cerroj