Lejos de la mansión Turner, en un piso franco de la Bratva, Coni Petrov colgaba el teléfono tras hablar con su hermano Boris. Su respiración se escuchaba un poco forzada; el asma y el encierro le estaban pasando factura y necesitaba urgentemente un nuevo inhalador para sus crisis, además de un cambio de ropa limpia. Boris, siendo el único que realmente cuidaba de ella en medio de la locura de Damián, le había asegurado que él mismo se encargaría de conseguirlo todo sin levantar sospechas.
Boris