El interior de la camioneta blindada era un búnker en movimiento. Las llantas devoraban el asfalto a toda velocidad mientras el chofer, un hombre de confianza de Lars, mantenía la mirada fija en la carretera secundaria que los conducía hacia una de las mansiones de seguridad más apartadas y blindadas de la Dinastía Turner.
En los asientos traseros, el silencio era sepulcral, interrumpido únicamente por los sollozos contenidos de Coni, quien mantenía un inhalador contra sus labios para estabiliz