—¡Lo encontré! Señor, encontré al sujeto.
Alana no podía creerlo, aquello que tanto había anhelado hacía semanas se había logrado, era cuestión de horas. Ya estaban sobrevolando el territorio.
—¿Qué esperan? ¿Una invitación? Preparen la avioneta y que una vez ahí tenga todo listo, incluso los periodistas. Quiero que el maldito salga en televisión nacional y a todo color, quiero hacerlo pagar y rescatar a mi Eve, que mueva el trasero. ¡Pero ya!
HORAS DESPUÉS
—Señor, la hemos dejado sola, porque