Mi mirada se pierde en el vacío, como si estuviera buscando algo que no está allí. Mi rostro es una máscara de calma, una calma que contrasta con la agitación que me rodea. Las personas que me rodean se detienen, como si hubieran sido congeladas en el tiempo. Se quedan en suspenso, esperando a que haga algo, a que diga algo.
Las personas que me rodean comienzan a sentirse incómodas, como si mi silencio fuera una acusación, un juicio que les está siendo impuesto. Se miran entre sí, como si busca