—Marquena no dejes de mirarme—demanda—quiero que me mires mientras te penetro y te hago mía mi amor.
Abro los ojos, cumpliendo con su petición, y la luz del fuego ilumina su rostro, destacando sus facciones. Me mantengo en la pose que me ha colocado, absorbiendo la intensidad que emana de él. Siento una sensación de anticipación mientras se acerca a mí, y su cuerpo comienza a unirse al mío.
La sensación es intensa cuando me penetra y siento un dolor inicial mientras mi cuerpo se adapta a su pre