Mundo de ficçãoIniciar sessão—Suéltala —hablo y empuño el arma con fuerza. —¡Suéltala! —grito y doy dos pasos más, el arma toca su cabello, mi bebé observa el rostro del hombre. —Es interesante escucharte actuar como lo que en verdad eres —habla y siento que mis piernas casi fallan al reconocer su voz, trago con fuerza mientras él se da la vuelta y lo miro, mis oídos no me traicionaron, es él, es Nathaniel, el hombre que envié a la cárcel hace un año. Fijo su rostro, su barba está un poco larga, su cabello necesita un corte, su mirada tiene una mezcla de emociones y no necesito mucho para saber que todas son negativas, no hay rastro de la calidez con la que me observaban hace un año. —Suelta a mi hija —digo aun apuntándole, mi hija levanta su carita para verlo, él hace lo mismo, los dos tienen su mirada fija en el otro. —Querrás decir, nuestra hija —me corrige serio y se vuelve para verme. Me pregunto ¿cómo logro salir de prisión?, ¿desde cuándo?, él acaricia la pequeña espalda de la niña mientras me observa, atónita noto que mi hija esconde su carita en el cuello de… su padre...
Ler maisANNALos recuerdos de la perdida de Zay se mezclaron con los sucesos de ese día, pensé que había perdido a Nate y mi felicidad se había ido con él, pensaba que esta vez no podría encontrar las fuerzas para recuperarme de perder al amor de mi vida, pero gracias al cielo y a los ángeles que nos cuidaron esta vez la historia tuvo un final feliz. Nate había estado usando el chaleco antibalas durante los meses previos a la emboscada, sabían que era el objetivo después de haber asesinado a Archer y he agradecido al cielo cada día durante el último año por ello.—¿Qué tal fue? —cuestiona Nate en lo que me acerco a él.—Bien, siempre había sido difícil visitar la tumba de Zay, pero esta vez fue diferente, sentí paz, sentí que al fin está descansando, se hizo justicia —Jhon se encargó de desaparecer a Cohen no podíamos permitir que siguiera con vida y la prisión sería un castigo leve para lo que merecía.—¿Mi madre, tus padres? —cuestiona mientras acaricio la carita de nuestro bebé.—Querían d
UN AÑO DESPUÉS.ANNATomo las flores frescas que he traído, busco el pañuelo para limpiar la lápida donde está su nombre, acomodo el arreglo para que ninguna de las flores quede fuera de lugar, suspiro profundamente y beso mi mano, dejo ese beso en la fría superficie de mármol, dejo mi mano ahí y permito que mis pensamientos me lleven a sus recuerdos.—Ya no duele como antes —susurro—, el tiempo y la vida han sanado mis heridas, sé que tú me diste la fortaleza para continuar —acaricio las hierva fresca—, gracias —sonrío con los labios cerrados a su foto y me pongo de pie.Doy un paso atrás y camino hacia mi familia.Mis padres, Emma, Jhon y Kade me esperan en los autos.—¿Estás bien, cariño? —Emma se acerca a mí y la tomo del brazo.—Estoy bien —apoyo mi cabeza en su hombro, estos días son emotivos para mí.Me despido del padre y demás personas que han venido.—Vamos, nuestros pequeños deben estar esperándote —mi madre toma mi mano y nos guía al auto.Observo las gotas cayendo en el c
ANNAEntramos al salón todos nos felicitan, las mesas están bellamente decoradas, los chicos que trabajan para nosotros pueden disfrutar del evento, el ambiente es festivo todos sonrisas y alegría.Vivimos nuestro primer baile, su mirada hace que me olvide todo.Al regresar a la mesa, me fijo finalmente en los invitados, ha venido Joe, las personas del barrio que son cercanas a mí y aprecio, por parte de Nate, un par de amigos y socios de él, las amigas de Emma que ahora son amigas de mis padres, los amiguitos de Holly, por supuesto y sus padres, Beth me mira, su rostro luce tenso, continuo sonriendo sintiendo el beso que Nate acaba de darme en la mejilla, sabemos que Beth no es alguien que esté en mis afectos, pero Holly quiere mucho a Izzy, no pude negarme a que los invitara.Disfrutamos de una bella tarde juntos, observo a todos sonreír y brindar por nosotros, Kade, Samuel y Caleb se han hecho amigos cercanos, Ivanna fue invitada, su trabajo con mi esposo no ha tenido una sola manc
ANNANate me besa, hemos salido a cenar, observo las luces cálidas que dan vista al bonito espacio exterior del restaurante.—Ha llegado el día —digo sintiendo el hormigueo en mi pecho, sonrío feliz, plena, sé que mis ojos brillan, mañana es el día de nuestra boda, decidimos hacerlo un mes antes, no podemos esperar, será una celebración pequeña con las personas más cercanas.—Mañana te convertirás mi esposa —dice acariciando mi rostro—, no creí que me enamoraría con locura de esa chica de aspecto masculino que se lanzó a mi auto aquel día —comenta y muerdo mi labio, fue una indiscreción de mi parte, aunque esa indiscreción me llevo a él—, agradezco al cielo que lo hayas hecho, aunque si no hubiera sido de esa forma, estoy seguro de que el destino habría encontrado la forma de hacer que nos encontremos, naciste para ser mía, para ser mi esposa, mi amante, mi mujer, la madre de mis hijos, naciste para ser todo para mí.Suspiro y me acomodo en su pecho, mi lugar seguro.—¿Hijos? Ya tenem
NATEObservo a Anna irse en el auto con Kade, no me agrada que retome su trabajo, ni siquiera lo necesita.—No estás de acuerdo —afirma mi madre cuando entro a la casa.—Por supuesto que no —digo cerrando mi mandíbula.—Debiste impedirle que regrese —bromea.—No, no necesitaré hacerlo, ella misma lo verá, verá que ya no pertenece a ese lugar, estoy seguro de ello —digo y recibo el biberón de Nathalie, me dispongo a alimentarla, mientras mi madre va con Holly para bañarla y que se prepare para ir a la escuela.Observó los ojos azules de mi hija menor y sonrío.—Mami volverá y no nos dejará otra vez —le hablo, ella patalea y sonríe en respuesta.Una hora después dejo a Nathalie en manos de mi suegra y llevo a Holly a la escuela.—Pórtate bien cariño —Llegamos a la puerta del edificio, beso su cabeza y espero a que entre.—A ¿qué hora regresará mamá? —cuestiona.—A las siete —digo, ella hace un gesto de desagrado, besa mi mejilla y entra a la escuela.Regreso al auto.—Haces un buen pape
ANNAObservo mi reflejo en el espejo, estoy usando mi uniforme de la policía una vez más y este me hace ver una versión de mí que no recordaba, la sensación es distinta ahora.Me pongo la placa reviso que el moño bajo esté en orden.—Permitiría que me arrestes —Nate entra a la habitación, se está preparando para ir a la oficina.—No me gustan esas bromas —digo volviéndome para verlo, acaricio su pecho aún no se ha puesto el saco.—Encuentro excitante la idea de que seas tú, en esta habitación —me presiona contra él y me besa, sus besos tienen gran efecto en mí, inhalo retomando el control de mi cuerpo.—Se me hará tarde —lo beso una y otra vez.—No necesitas volver —acaricia mi mejilla—, sé que te gusta ayudar a las personas, encontraremos algo con lo que puedas hacerlo, pienso en que continúes entrenando a esos chicos del gimnasio, podemos adaptar un lugar para que ayudes a más personas.Suspiro considerándolo.Niego, disfruto hacer mi trabajo, ser parte de las personas que contribuy
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