UN AÑO DESPUÉS.
ANNA
Tomo las flores frescas que he traído, busco el pañuelo para limpiar la lápida donde está su nombre, acomodo el arreglo para que ninguna de las flores quede fuera de lugar, suspiro profundamente y beso mi mano, dejo ese beso en la fría superficie de mármol, dejo mi mano ahí y permito que mis pensamientos me lleven a sus recuerdos.
—Ya no duele como antes —susurro—, el tiempo y la vida han sanado mis heridas, sé que tú me diste la fortaleza para continuar —acaricio las hierv