ANNA
Nate me besa, hemos salido a cenar, observo las luces cálidas que dan vista al bonito espacio exterior del restaurante.
—Ha llegado el día —digo sintiendo el hormigueo en mi pecho, sonrío feliz, plena, sé que mis ojos brillan, mañana es el día de nuestra boda, decidimos hacerlo un mes antes, no podemos esperar, será una celebración pequeña con las personas más cercanas.
—Mañana te convertirás mi esposa —dice acariciando mi rostro—, no creí que me enamoraría con locura de esa chica de aspec