SEBASTE
La tensión acumulada de las últimas semanas parece evaporarse de la mesa. Aurora sonríe de verdad por primera vez en toda la noche, y yo me dedico a contemplarla, disfrutando de tenerla a mi lado sin amenazas de por medio, adueñándome de su atención por el resto de la velada.
Aurora me observa en silencio mientras el mesero retira los platos vacíos y nos sirve dos copas nuevas. Su mirada es analítica, demasiado atenta para mi gusto.
—Pero hay algo que te preocupa, ¿verdad? —pregunta de