AURORA
El olor a romero, ajo y carne asándose a fuego lento inunda la enorme cocina de la mansión. Falta exactamente una semana para la boda. Increíblemente, los últimos días han transcurrido en una tensa pero bendita calma; no hemos tenido más noticias de Fayir, y las llamadas de la oficina de Sebasten se han limitado a los reportes financieros habituales. Todo avanza. Pero hoy, la aparente tranquilidad se desmorona por dentro: hoy llega su familia desde Hungría.
Tengo las manos ocupadas pican