AURORA
Sus manos bajan con brusquedad hacia el borde de mi licra. Agarra la tela elástica y la arrastra hacia abajo con una impaciencia ciega, quitándomela junto con mi ropa interior bajo el agua. Mis piernas quedan completamente desnudas, flotando alrededor de sus caderas. Al quedar libre, siento la rigidez de su miembro, enorme, duro y demandante, presionando directo contra mi intimidad mojada. La fricción del agua y el roce de su piel me tienen al borde del colapso.
Sebasten me baja despacio