SEBASTEN
Abro la llave y dejo que el agua fría golpee mi espalda con fuerza, intentando despejar la pesadez que me dejó la noche anterior. Me apoyo contra la pared de mármol de la ducha, regulando la respiración mientras el rastro del aroma de Aurora sigue impregnado en mis sentidos, alterándome el pulso.
«Tienes que decírselo ya», la voz de mi lobo ruge en mi cabeza, rompiendo el silencio con una vibración que me tensa cada músculo del cuerpo. «No se lo puedes ocultar más. No es solo el cachor