AURORA
—Está subiendo a toda prisa por la escalera eléctrica del sector oeste —notificó Keith desde el canal táctico, con la voz serena de un profesional—. Puntos de tiro despejados desde las alturas.
—Esperen —ordenó Sebasten desde el auricular; el sonido rugiente del motor de su camioneta embistiendo las barreras del estacionamiento exterior retumbó en la frecuencia—. Quiero que pise el segundo nivel. Quiero que sienta en sus entrañas la ilusión de que la tiene al alcance de la mano antes de