AURORA
—Aurora —me llamó Valery con una voz seca y cortante—. ¿Quién era? ¿Qué te dijeron?
—Fayir... —logré susurrar, sintiendo que el aire no me llegaba a los pulmones—. Tienen a mis padres, Valery... Fayir los secuestró.
La poca tranquilidad que habíamos construido en la mañana se esfumó en un segundo, pulverizada por el terror.
Sentí una punzada violenta en el pecho. El aire se me cortó, las piernas me temblaron y rompa en un llanto desgarrador, ahogado por la desesperación. Mis padres. Los