Kian Duncan
Ya había pasado una semana desde que me instalé en la mansión Taleyah. Cada mañana salía junto a Davian, recorriendo los límites del territorio, buscando cualquier rastro de Astariel Varn, pero el vampiro se había desvanecido del mapa como un fantasma. No había huellas, ni rumores, ni olor. Era como si se lo hubiera tragado la tierra.
La frustración comenzaba a corroerme por dentro. Mi instinto me decía que estaba cerca, acechando en la oscuridad, esperando el momento oportuno. Y s