Cuando Aaron me preguntó si lo conocía, creí morir en ese mismo momento aunque antes de entrar en la sala ya me avisó el médico que lo trataba que podía pasar que no me reconociera, pero yo confiaba en que no sucediera por como nos amamos los días anteriores al accidente.
— Señor Duncan, soy su médico ¿no recuerda a la señorita Alice? — le preguntó
— No sé quién es esta señorita doctor, ¿la tendría que recordar? — preguntó Aaron mirándonos él y yo fijamente a los ojos
— No claro, no se preocupe