Dos días después que Aaron se llevará a su casa a mis hijos acompañado de mi nona, Arturo llegó a la casa donde vivíamos muy eufórico, entró en la cocina donde yo me encontraba, cogió mi mano llevándome hasta el salón sentandonos en el sofá los dos juntos.
— ¿Qué pasa Arturo? — le pregunté extrañada
— Mañana viene Kevin a Londres con sus abogados, iremos al bufete de un conocido abogado de aqui, de Londres, pero Kevin quiere que te lleves a su hija, porque según él quiere verla para despedirse