Aaron no vino a casa en dos días ni a comer ni a dormir, no llamándome por teléfono tampoco para decirme que estaba fuera o que no quería verme más, ya estaba tan preocupada que no sabía ni que hacer ni a quien llamar porque no era propio de él desaparecer tantos días seguidos.
— Baja a la cocina a comer algo Alice, no puedes estar asi cariño — me decía mi nona
— No tengo hambre nona, no entiendo que le ha pasado a Aaron para que no venga a casa y ni siquiera me llame por telefono — le respondí