Aunque desconocía porque mi nona le dio aquella dirección al conductor del taxi, preferí no decir nada aunque no sabía porque no íbamos a mi casa en Miami, cuando el vehículo paró enfrente de unos grandes adosados mi nona le pagó al conductor bajandonos después del vehículo. Mi nona sacó unas llaves de su bolso y abrió la puerta de la vivienda, fijandome cuando entramos que los muebles y adornos que había en esa casa no eran los mismos que teníamos en mi casa anterior, nona me hizo acompañarla