65. LA LLEGADA DE CRISTIN
SIMÓN:
Me quedo mirando el hermoso espectáculo sin que mi lobo Sael me responda. Me siento traicionado por él. No esperé que mi lobo me ocultara que habíamos encontrado a nuestra pareja destinada. Me percato de que la conozco; trabaja en la empresa que compró mi Alfa para estar cerca de Alaya. Justo cuando voy a acercarme, ella me ve y corre con alegría a mi encuentro con un cachorro en sus brazos y los demás corriendo detrás de ella felices.
—¡Señor Simón, qué alegría me da verlo! —dice con ta