64. UNA SORPRESA NO ESPERADA
SIMÓN:
Estoy muy preocupado por todo lo que está sucediendo con mi Alfa. Por poco su lobo mata al padre de Alaya, lo que me dice que perdió el control sobre la bestia, y eso es muy peligroso.
—Deja de preocuparte —escucho al brujo Arix a mi lado—. No va a pasar nada de lo que estás pensando.
—¿No viste cómo Ragnar tomó el control? —lo increpo al ver que está tranquilamente sentado con los ojos cerrados—. Y ahora lo dejaste solo. Nuestra Luna es una débil humana.
—No es tan débil —abre los ojos