51. CAUTIVA
ALAYA:
Abrí los ojos con dificultad, todavía mi mente estaba embotada. ¿Qué tendría ese té que me dio Elena? Miré alrededor tratando de entender dónde estaba, tuve que esperar que mi vista se acomodara a la oscuridad. Estaba en penumbra en una casa de piedra. Parecía un sótano de una antigua vivienda. Agucé mis sentidos buscando algún sonido. Nada. Estaba rodeada de un silencio aterrador. ¿A dónde me habían llevado que no existía un solo ruido?
Me percaté de inmediato que estaba libre, lo cual