50. BUSCANDO A MI LUNA
REYNOLDS:
Ragnar me arrancó del sueño antes de que pudiera entender qué pasaba. Su rugido fue tan grande y tan violento que hizo que mi caja torácica retumbara como si una bomba hubiera explotado dentro de mí.
—¡Demonios, Ragnar! ¿Qué sucede ahora? —rugí furioso sin cederle el control.
—Nuestra Luna está en peligro —respondió luchando por tomar el control de nuestro cuerpo y convertirse en lobo—. No la siento, Rey. Vamos a verla.
Me concentré en buscar a mi Luna, la llamé sin obtener respuest