22. SALVA A TU LUNA
REYNOLDS:
El velatorio de mi padre fue grandioso. Había sido un buen alfa. Me había heredado una manada poderosa junto a toda nuestra herencia. Me sentía culpable por haber priorizado a mi Luna por encima de mi manada. Sin embargo, él había escrito con sangre en la pared: "Salva a tu Luna, ella es tu poder".
Al mirar el cuerpo de mi padre, cubierto con un manto de lino blanco, sentí que un nudo se formaba en mi garganta. Los murmullos de consuelo entre los miembros de mi manada se mezclaban co