21. EL REENCUENTRO
ALAYA:
Miraba a papá sin entender a qué le temía. ¡Eran mis abuelos y él era mi padre! Sentí cómo se estremecía bajo mi contacto e intentaba alejar mi mano, esperando que yo cediera, pero no lo haría esta vez. Bajó su mirada ante la mía, buscando las palabras correctas para convencerme. Existían demasiados secretos; podía verlo a simple vista.
—Alaya, por favor… no hagas esto más difícil —al fin habló, con la voz quebrada; era la primera vez que lo escuchaba tan vulnerable.
En un impulso, me ab