18. UN ENFRENTAMIENTO
ALAYA:
Dentro de mí me decía que debía alejarme; deseaba entender por qué me habían abandonado, por qué no habían regresado jamás. Esa vorágine me empujaba a dar un paso hacia adelante, a confrontarlo, a exigir respuestas. Toda mi vida era tan confusa, tan extraña, que me desalentaba. Quería oírlo de sus labios, saber por qué ahora, después de tanto tiempo, él aparecía cuando menos lo imaginé y cuando más vulnerable estaba. Me detuve en seco al llegar a la puerta del todoterreno.
—¡Papá! ¡No