134. EL MOMENTO EXACTO
REYNOLDS:
Después de realizar un recorrido por el centro de la manada con mi Luna, regresamos a la casa. Ella se fue con Cristín que estaba asustada por lo que sucedería en la noche, dejaría de ser una humana para convertirse en loba. Pero yo tenía que asegurarme de que todo estuviera bien. No podía fallar nada.
—Todo está listo, mi Alfa —me informó Simón—. Todos están donde deben estar.
—¿Estás seguro que abriremos las barreras de energía? —preguntó Samuel sentado al lado de su hijo.
—Arix, ¿e