104. CRISTÍN Y SIMÓN. LA MARCA
SIMÓN:
Sael se puso en alerta de inmediato al escuchar el aullido. Aunque disfrutaba de las caricias de Cristín en su pelaje sin mostrar miedo. Explorando mi rostro lobuno con fascinación, tocando mis orejas, bajando por mi lomo, sintiendo la fuerza contenida bajo mi piel. Gruñendo con satisfacción queriendo que no se detuviera, pero al mismo tiempo queriendo ir al encuentro de nuestro alfa.
—Sael eres enorme —dijo maravillada mientras me abrazaba—. Realmente aquella primera noche no te vi bi