CAPÍTULO 53 Un deseo a flor de piel.
Los días siguientes trajeron una rutina intensa pero organizada. Las reuniones entre Malcolm y Alfonso se volvieron frecuentes, siempre en el gran salón de la mansión. Aisha estaba presente en todas, sentada a un lado con una postura elegante, seductora. Miraba a Alfonso con intensidad. Mientras los Alfas discutían sobre los lobos errantes que acechaban las fronteras, Aisha observaba a Alfonso con una admiración cada vez más descarada. Sus ojos seguían cada movimiento de él, cada palabra, cada