Alfonso, con el rostro serio y la mandíbula tensa, había tomado una decisión práctica. Esa misma tarde mandó traer una cama individual más pequeña y la colocó contra la pared opuesta de la habitación. Lila no protestó. De hecho, fue ella quien lo sugirió primero.
—No quiero compartir la litera contigo —dijo con algo de sarcasmo en su voz—. Primero necesito aclarar lo que siento. Todo esto… es demasiado confuso.
Alfonso solo asintió, sin discutir. Colocó las sábanas con movimientos mecánicos y s