48-Yo soy quien debe proponerlo...
Eleazar salió de esa habitación con el rostro inundado en lágrimas.
Entré de inmediato, por miedo a encontrar a Elisabeth igual, y no fue así, su rostro expresaba confusión.
-¿Estás bien?-Quise saber, y movió levemente su cabeza arriba y abajo para responder.
-Mi padre… me… ama-Dijo algo desconcertada segundos después, con voz ronca y casi inaudible.
-Por supuesto, eres su hija. Solo es un hombre confundido que pensó de forma errada, ahora quiere hacer las cosas bien, ¿Lo has perdonado verdad?