EL TRONO DE LA OSCURIDAD.
El precio del fuego
Me arranco de sus manos, saco sus palabras de mi mente, y suelta una risa siniestra que se clava como espinas en mis sienes.
No soporto seguir escuchándola. No puedo permitir que se quede con mi voz. Con mi voluntad. Y mucho menos permitiré que quiera ensuciar el nombre de mi madre.
Pero es tarde.
La visión cambia otra vez. Ya no estoy en ese trono, ya no siento el fuego devorarme por dentro. Estoy en el suelo, en el bosque… cubierta de sangre. ¿Es mía?
—Electra… —la voz