MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 69. Demasiado buena
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 69. Demasiado buena
A la mañana siguiente, frente al juzgado, Seija respiró profundamente antes de cruzar la explanada de piedra. El edificio se alzaba solemne, gris, imponente, como si disfrutara absorber el peso de los dramas humanos que se decidían entre sus paredes.
Sabía lo que le esperaba: versiones distorsionadas, insinuaciones maliciosas y una defensa dispuesta a sembrar dudas donde antes había habido certezas. Por eso se obligó a serenarse. No podía permitirs