MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 83. Dímelo
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 83. Dímelo
—Mucho… importa mucho —dijo ella mientras el aliento se escapaba entre sus labios sin que pudiera evitarlo—. Porque tú y yo no somos un error.
Camilo sintió que dejaba de respirar mientras sus ojos recorrían el cuerpo de Seija con una lentitud deliberada, deteniéndose en el modo en que el vestido oscuro se ceñía a sus caderas, en la manera en que la tela se pegaba a su vientre cada vez que respiraba.
Más de un año sin tocarla, y aún conocía cada curva, cada