MI MEJOR ENEMIGO. EPÍLOGO.
MI MEJOR ENEMIGO. EPÍLOGO.
OCHO AÑOS DESPUÉS.
El otoño había llegado a Nueva York con esa elegancia tranquila que solo tienen las ciudades acostumbradas a reinventarse cada año. Las hojas de los árboles de Central Park se habían vuelto doradas y rojizas, y el aire tenía ese aroma limpio que anuncia el cambio de estación.
Desde la terraza del apartamento, Seija observaba el parque mientras sostenía una taza de café entre las manos.
Habían pasado ocho años.
Ocho años desde aquel día en que había