MI MEJOR ENEMIGO. CAPITULO 85. Sin discursos profundos
MI MEJOR ENEMIGO. CAPITULO 85. Sin discursos profundos
La mañana llegó lentamente, con esa luz clara y silenciosa que entra por las ventanas cuando la ciudad todavía no ha terminado de despertarse. Camilo abrió los ojos despacio y al principio no se movió. Permaneció recostado sobre la almohada mientras su mente regresaba poco a poco al presente, reconociendo el lugar donde estaba y recordando, casi con miedo, todo lo que había ocurrido la noche anterior.
Durante un año entero se había acostumb