MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 35. A propósito
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 35. A propósito
Camilo esperaba afuera de la habitación con la espalda apoyada en la pared, los brazos cruzados y la mirada perdida en un punto indefinido del pasillo. El hospital olía a desinfectante y a café recalentado, una mezcla que se le estaba quedando grabada en la memoria de una forma que no le gustaba nada.
Cada vez que una enfermera pasaba empujando un carrito, él levantaba la cabeza con la esperanza absurda de que alguien le dijera algo distinto, algo meno