MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 36. No se puede hablar con quien no quiere escuchar
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 36. No se puede hablar con quien no quiere escuchar
Camilo todavía estaba procesando las últimas palabras de Seija cuando tocaron a la puerta.
—¿De qué estás hablando? —alcanzó a preguntar, confundido, con esa sensación incómoda de que algo importante se le estaba escapando de las manos.
Pero el timbre volvió a sonar, insistente, y cuando Camilo abrió en el umbral estaba la asistente de Seija, con una sonrisa educada y una correa en la mano.
—Hola —saludó ella—. Vengo