MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 12. Un escalofrío
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 12. Un escalofrío
Durante el trayecto, Seija miró por la ventana con los brazos cruzados. La molestia se le mezclaba con una curiosidad incómoda: Camilo no actuaba así por capricho… bueno, no siempre.
Seija no quería admitirlo, pero la parte más insoportable era que, pese al enfado, una pequeña emoción le cosquilleaba: la sensación de estar siendo elegida, aunque fuera a empujones. Así que se obligó a no mirarlo demasiado, porque si lo miraba, recordaba. Y si recorda