El aire en la habitación principal del ala oeste se sentía tan denso, como si el peso de las montañas de hielo del exterior hubiera entrado en la habitación. Alaric seguía de pie allí, mirándome con sus ojos morados fijos. Su confesión de que protegería a este bebé el bebé de su enemigo debería haberme tranquilizado, pero otra tormenta se estaba acumulando en el horizonte.
"No tienes que tener miedo más, Aria", dijo Alaric, rompiendo el silencio. "La curandera Haze es de mi confianza. Tu secret