Mundo ficciónIniciar sesiónCLARIS:
Lo miré seriamente con una leve sonrisa, aunque los latidos de mi corazón parecían levantar una tormenta dentro de mi pecho. Su gesto reflejaba culpa, y eso solo alimentaba mis sospechas.
—No hay nada que temer, Claris —dijo con seriedad, queriendo sonar convincente—. Tú eres mi Luna, mi única Luna, y nada de lo que hagas o sientas cambiará eso. Si quieres que se queden, bueno, así será. La ca






