375. DESCUBRIMIENTOS DESCONCERTANTES
KIERAN:
Esperé a que la puerta se cerrara, luego miré a mi Beta, que se movía de un lugar a otro nerviosamente. Estrujaba las manos, un movimiento que me llamó la atención. Fenris no era alguien que perdiera la tranquilidad muy fácil. Los recientes acontecimientos podrían ser la clave. No le dije nada; esperé a que, como siempre, se sentara frente a mí y me dijera qué era eso que lo tenía así. Por fin vino y se detuvo frente a mi buró. Luego de resoplar, se sentó en la silla.
—Kieran, no s